| ¿Por qué es importante el entrenamiento en la defensa con armas de fuego? |
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Todos sabemos cuales fueron los dos motivos principales por los cuales el hombre se armó por primera vez. Estos fueron la procura de alimentos y la defensa de su bien más preciado…la vida. Si bien los modos de obtener sustento, la tecnología, y las hipótesis de conflicto han variado y evolucionado como cualquier otro aspecto a lo largo de la historia, la violencia sigue siendo un medio (ilícito) para obtener resultados que benefician a pocos y afectan a muchos. Nadie es ajeno a la realidad, y día a día nos cansamos de ver, oír o leer titulares en los medios de comunicación que nos horrorizan cada vez más, cuando no, hemos sido víctimas directas de ésta violencia.
En cuanto a la respuesta de las instituciones de seguridad con respecto a nuestra integridad, la de nuestros afectos y la de nuestro escenario laboral, podemos referirnos a varios factores como la falta o escasez de medios, el tiempo de reacción ante la denuncia, la falta de preparación y muchos otras cuestiones las cuales hacen que no nos sintamos salvaguardados por el Estado. Cuando la policía posee medios inferiores a los utilizados por los delincuentes la lucha contra el crimen es desigual. Cuando el tiempo de reacción de la misma es a destiempo, esta es inútil, y cuando la falta de entrenamiento de ésta se evidencia, las situaciones se transforman en fatales. Nadie juzga la vocación y el espíritu de servicio de nuestros funcionarios, ya que en su mayoría (y de esto hay más de un ejemplo) son capaces de entregar su vida o su integridad física a cambio de poco o inexistente reconocimiento social. Ante este panorama podemos tener distintas reacciones como la negación (al considerar que a uno no le va a pasar), la inacción (falta de respuesta ante desafíos hostiles) o bien una concienzuda e inteligente preparación para un momento que esperamos jamás deban enfrentar. Debemos considerar que el tiempo de reacción de las fuerzas de seguridad puede variar según el escenario del que se trate y la inmediatez de la denuncia yendo de siete minutos en adelante. Consideren solo que un tirador deportivo de nivel medio puede hacer cuatro disparos certeros en menos de dos segundos, multipliquemos esta acción por el tiempo que nos sobra y seguro empezaremos a tener una mediana idea de cuales serán los funestos resultados. Esto sin considerar los delitos de carácter sexual y la violencia desproporcionada que hoy en día administran los delincuentes. Por otro lado vemos el crecimiento paralelo y el surgimiento de los “profesionales en la materia” que cómodamente opinan sobre esto y aquello, careciendo de experiencia de campo, estudios al respecto, y con un currículo bastante dudoso, a veces brindando sabios consejos sin siquiera haber realizado un serio estudio de los criterios necesarios para planificar cursos, seminarios y clínicas. Es decir, no les importa la falta de contenidos, la carencia de metodología y los resultados obtenidos, sino mostrarse como expertos (muchas veces disfrazados) de la defensa policial o bien la defensa militar (que los hay y muy serios) y pretenden que el ciudadano común viva una fantasía digna de una película de acción y con poco sustento en la realidad. Lamentablemente en nuestro país no existe la figura legal de “negligencia criminal”, en la cual, aplicado a la defensa se traduciría como la compra de buena fe de pescado podrido, con la diferencia que los resultados no serían una intoxicación precisamente. Pensemos también que la defensa y la seguridad son ámbitos en los cuales no solo nos reducimos a las armas de fuego. Las consideraciones generales y particulares de cada caso deben ser contemplados y estudiados exhaustivamente para brindar productos de calidad, excelencia y sobre todo eficiencia en su aplicación. Los aspectos técnicos, tácticos, mentales y psíquicos deben ser de una aplicación práctica, franca, sencilla y racional, despojados de mitos y mentiras que no hacen más que contribuir con la delincuencia y la perdida innecesaria de nuestro tiempo. Desde la familia de ETR intentamos capacitar y formar individuos con capacidades que les permitan defender a los que más se quiere, exaltando el valor vida, y enmarcando todos nuestros productos dentro de los parámetros legales y humanos, para mejorar la calidad de vida de nuestros clientes así como también para dar una seria perspectiva en cuanto a la defensa y la seguridad, por que al fin y al cabo lo más importante no son las armas sino quienes están detrás de ellas defendiendo legítimamente sus vidas. Análisis e hipótesis de conflicto. Podemos considerar a la hipótesis de conflicto como la antelación y estudio de sucesos no ocurridos todavía que nos puedan perjudicar de distinta manera en diferentes aspectos de nuestra vida. Sin duda el mejor camino para encontrar una respuesta siempre es entender cual es la pregunta y si imaginamos que podemos ser víctimas de la inseguridad, nunca es mal momento para hacernos diversas preguntas sin importar lo disparatadas que nos parezcan. Muchas veces nos preguntamos cuando nos sucede alguna desgracia ¿Por qué me pasa a mí?, lo cual es una pregunta bastante acertada en el ámbito de la defensa, pasible de un análisis que nos lleve luego a un objetivo primario: la prevención. Cuando somos víctimas de un delito nosotros poseemos algún bien (muchas veces no tangible ni cuantificable) deseado por nuestros atacantes. Ante esto debemos identificar cual es el bien y establecer medidas proactivas a fin de defenderlo y resguardarlo. Esto se logra estableciendo procedimientos estándar ante la posibilidad de vulneración o bien de emergencia a partir que las primeras barreras de seguridad son franqueadas. Estos procedimientos de emergencia deben ser sin duda materia de análisis y simulacro, ya que, en esta instancia primará el factor humano, casi siempre bajo estrés, como medio de resolución del posible conflicto. Si bien es muy alto el contenido teórico de estos últimos párrafos, intentaremos dilucidar algunos puntos en lo concerniente a la defensa y seguridad del ciudadano, blanco de la delincuencia común. En primer lugar debemos dejar ciertos puntos en claro: la agresividad y la violencia tienen como punto originario cierto sector de nuestro cerebro llamado vulgarmente “cerebro reptíl”. Esto se refiere a una zona poco evolucionada de nuestro motherboard el cual estaba a la orden del día cuando todo se solucionaba con garras y dientes. Todo esto nos va llevando a concluir que muchas veces encontramos comportamientos animales en los delincuentes. Si quisiésemos saber como un delincuente escoge una víctima bastaría con ver durante un rato el Animal Planet, NatGeo o bien el Discovery Chanell. ¿Por qué? Sencillo: los delincuentes son predadores, cazan en manada, por distintos ángulos y escogen a sus víctimas según el criterio costo-beneficio en cuanto a la defensa que estos puedan esgrimir. Esto se reduce a elegir al más débil de la manada. Ya sea el más joven (por la inexperiencia o falta de fuerza) al más anciano (sobran lamentablemente los casos), o bien a las mujeres consideradas por nuestra sociedad el “sexo débil”. Esto variará según el botín pueda ser más tentador y según las luces del posible atacante. Pero existen otros factores que pueden hacernos una presa poco deseable como por ejemplo mantener un bajo perfil, dominar visualmente que sucede a nuestro alrededor (lo cual también nos dará más tiempo de reacción), el manejo y lectura del lenguaje corporal, elección y conocimiento del territorio en donde nos movemos, la posibilidad de obtener ayuda rápidamente y movernos de una forma que nos haga ver también como posibles predadores. Obviamente estos últimos puntos no son los únicos existentes y su sabia administración son constante materia de estudio para la familia de ETR analizando día a día los nuevos y distintos modus operandi delictivos, creando soluciones no lineales, para lograr un level up que nos permita, cualquiera sea nuestro trabajo, nivel social y ámbito de pertenencia, defendernos y hacer cada día más segura nuestras vidas y la de aquellos que queremos. |









